Sin una intención demasiado premeditada, digamos, y desde el disfrute genuino que supone juntarse a tocar
se produce la unión de dos artistas con tanto bagaje musical, como son Beatriz Montiel (Trice) y Conrado Isasa (Isasa, A room with a view) quienes, gracias a escucharse mutuamente, han creado este nuevo espacio creativo llamado Burro, desde el que transmitir su sentir musical compartido.
Ahora, los respectivos caminos andados en cada uno de sus proyectos individuales confluyen aquí y, por ello, la preferencia por la instrumentación acústica ha sido el punto de partida natural. Desde él se emprenden tanto la búsqueda de determinadas texturas tímbricas, como la exploración de los principios y límites físicos del propio instrumento. Todo ello, con tal de alcanzar el ambiente y la atmósfera perfectos para cada canción, preservando así las condiciones ideales desde las que vestir y expresar musicalmente el texto de la manera más sencilla posible. Con un carácter notablemente más abstracto que en su faceta como Trice, en Burro las palabras son entonadas con concisión y sumo cuidado, cediendo el espacio necesario a lo instrumental y preservando, con ello, una gratificante sensación de aire, luz y espacio constante en el disco. De igual modo, también nos encontramos aquí a un Isasa eminentemente distinto al de sus álbumes en solitario, cuya guitarra se relaciona y complementa de igual a igual con la de Trice, en un diálogo armónico de dos.
Las siete piezas incluidas en el disco representan un intervalo cronológico vital, más allá de ideas conceptuales preconcebidas. En palabras de Isasa <