Grabado en directo para Rockpalast en 1985, este explosivo concierto captura a los Red Hot Chili Peppers en sus inicios más crudos. Combinando punk, funk, hard rock e improvisación desenfrenada, la banda interpreta con energía juvenil temas de sus dos primeros álbumes, como "Out In L.A.", "Jungle Man", "Blackeyed Blonde" y su ardiente versión de "Fire".