Grabado durante la legendaria gira Grindcrusher (con sus compañeros de sello Napalm Death, Carcass y Bolt Thrower) en Nottingham el 14 de noviembre de 1989, este mortífero fragmento de vinilo captura a los maestros y pioneros del death metal Morbid Angel en su mejor momento, justo después del lanzamiento de su imprescindible primer álbum de estudio, Altars of Madness. Como era de esperar, este disco captura a los maestros del death metal castigando al público con un concierto tan demoledor que solo cabe esperar que alguien haya escapado con vida. ¡Imprescindible para los amantes del metal extremo!