El compositor y artista sonoro español Arvin Dola presenta O Ghost, un disco que toma como punto de partida el concepto de hauntología de Derrida para trazar una cartografía sonora del tiempo y la memoria. Lejos de un ejercicio puramente conceptual, el álbum de debut de Arvin Dola se construye también desde una experiencia íntima: la ausencia de su padre, la muerte de su perra y la forma en que la pérdida funciona como catalizador en la reconfiguración de otros presentes y futuros. O Ghost es, en ese sentido, una música que acompaña a los muertos, pero también una escucha que los trae de vuelta.
La memoria es una forma de relación viva que nos dice más de nosotros que de los que ya no están, dice Dola. El disco se compone de piezas instrumentales entre el ambient, el drone y la música de bandas sonoras -fruto de sus trabajos para la pantalla-, construidas con sintetizadores analógicos, grabaciones de campo, y guitarras y voces procesadas que emergen como presencias borrosas que no terminan de irse. Una amalgama de capas, texturas, repeticiones y puzzles de frecuencias con los que Arvin Dola da forma a paisajes que reflejan, desde el plano conceptual, emociones y sentires asociados a una serie de ideas y eventos que se desvinculan de su tiempo.
La hauntología, tal como la reformuló Mark Fisher en sus escritos, es la persistencia de lo que ya no está, una idea que en O Ghost se expande desde lo personal a lo colectivo. En un contexto marcado por el ascenso de los totalitarismos, la injusticia social y acontecimientos tan atroces como el genocidio palestino, este álbum también se plantea como una pregunta: ¿qué fantasmas nos acompañarán en el futuro? ¿Qué espectro de nosotros mismos nos devolverá la mirada cuando sea demasiado tarde? ¿Cambia realmente la historia o solo sus frecuencias?
O Ghost dialoga también con el yo como construcción espectral: somos lo que fuimos, lo que hemos perdido, pero también lo que aún no ha sucedido. El pasado nunca se va del todo y el futuro ya está operando sobre nosotros. Somos una superposición de versiones nuestras, las que fuimos, las que perdimos y las que todavía no han ocurrido, plantea el artista afincado en Madrid. Un disco con más preguntas que respuestas, pero que resuena en el vacío como un fantasma que viene a visitarnos, y donde cada pista se extiende en un acto de escucha lenta y hacia un lugar donde lo ausente toma forma desde la nostalgia, el amor, el horror o la impotencia.