Repleto de estribillos irresistibles, arreglos lujosos y ese inconfundible desparpajo de Tim Maia, este álbum de 1973 captura al cantante en el punto álgido de su creatividad. Tim fue un icono desbordante cuya música unió el soul y el funk estadounidenses con la samba y el pop brasileños mucho antes de que fusión fuera una palabra de moda.
Este disco es un ganador de principio a fin: uno de esos álbumes que merece un lugar no solo en la historia de la música brasileña, sino en cualquier colección que celebre el gran soul, el funk y los grooves atemporales.