Cuando yo molaba es la segunda novela de Miguel Ángel Medina (alias Med Vega), subtitulada «El corazón» o «La necesaria y vengativa segunda parte de ???? ?????? ?? ???????????????? ???? ???? ???????? ????????». Pero no pasa nada ni media si no has leído esa primera parte, el universo del prota te recibe igualmente con los brazos abiertos.
En una vida anterior dijimos sobre el «realismo sucio» de Med que no era sucio, sino que era realismo de ir hecho unos zorros. En ???????????? ???? ????????????, el jovencito confuso de ???? ?????? ?? ???????????????? ???? ???? ???????? ???????? regresa a Graná (un poco menos jovencito, pero casi igual de confuso). Está decidido a ser escritor y que le lean, y también está decidido y amar y ser amado; pero todas estas movidas le salen regulín a veces. Se nutre de literatura y música mientras recorre bares, librerías y locales de conciertos.
Porque Med vive inmerso en una banda sonora infinita y consigue que tú, quien está leyendo, te sumerjas en ella del mismo modo. Es complicado lo de transmitir las sensaciones que te produce escuchar cierta canción o asistir a un determinado concierto, y en este aspecto Miguel Ángel se queda a gusto. Lo borda. Menudos Primaveras te vas a pegar (¿otra vez?) leyendo el libro.
Prólogo e ilustración de cubierta
Para terminar de bordar esta edición, el libro arranca con un prólogo de Ignatius Farray (quien ya escribió uno para el primer título de Miguel Miguel). Y el broche de oro final lo pone la ilustración de cubierta (víscera de Med), que corre a cargo de El Ciento.
Trío de ases.
Ignatius, en una parte del prólogo, habla así de la novela:
«Este nuevo libro de Miguel, como toda su obra y supongo que él mismo, trata sobre ir hacia el abismo con una sonrisa en los labios. Historias sobre tocar fondo, rehacerse a través del humor y volver a pegársela. Sin cuidado ninguno, sin paracaídas, sin vendajes ni ungüentos; aquí tienes las aventuras de un tío que quiere ser escritor, que ha querido ser cómico, que intenta ser persona y que no da para más».
No creemos que sea necesario añadir nada más.
«¿Y cómo sabes que eres escritor? Escribir no es solo soltar palabras una detrás de otra y ya está. Escribir es una experiencia que no está completa hasta que te lee alguien. Si, además, el que te lee hace suyo el texto y añade cosas propias, como si viviese lo leído en sus carnes
Buah, eso es enorme. Yo no aceptaría lo de escritor en la puta vida si no me hubieran leído así».