¿Por qué son tan lindos los caballos? es el testimonio de una mujer que cuida a su madre mientras va perdiendo la memoria. El libro entrelaza dos mundos: el de Sari, con sus fotos, garabatos y diarios, que ahora habita un lenguaje que se va deshilachando, y el de su hija Julieta, que escribe mientras desconfía de las palabras. Un mosaico armado de pedazos que ensambla la necesidad de perderse y encontrarse tras la pérdida, y que mantiene viva la presencia de Sari mediante la persistente voluntad de nombrarla.
A medida que la mente de su madre se desordena, Julieta busca entenderla, atesorarla, hallarla en libros de otras y en recuerdos de toda una vida. Entre caballos, consultas médicas, cuentos, escenas mínimas y días larguísimos, Julieta Correa nos regala este libro donde la memoria, la ternura y la escritura se abrazan, aun cuando todo parece deshacerse.
Julieta Correa narra el cuidado desde la complejidad: la ternura, la fatiga, el desconcierto, los malentendidos y la risa inesperada que surge incluso en los momentos más difíciles. Ese humor delicado, lejos de restar gravedad, ilumina las escenas y evita los lugares comunes.
A diferencia de las ediciones anteriores, la edición española incorpora una primera parte dedicada a Sari, la madre: sus dibujos y pinturas, antes inéditos, abren el libro. La segunda parte, escrita por Julieta, funciona como un contrapunto íntimo y una clave de lectura que reinterpreta esa obra visual. El resultado es un diálogo en dos tiempos, una conversación silenciosa entre madre e hija.