Estamos demasiado atemorizados por el deseo de renunciar, como si fuera un signo de derrota, un síntoma sospechoso o una debilidad intolerable. Pero existen renuncias leves, útiles, incluso prometedoras: renuncias que nos devuelven la vitalidad al permitirnos soltar ideales caducos, creencias heredadas y mandatos que limitan nuestra vida.
Hemos aprendido que renunciar es fracasar. Pero Adam Phillips sospecha lo contrario: que hay una tiranía del cumplimiento, una obsesión por terminar las cosas que nos impide ver lo que podríamos ganar abandonándolas. El problema es que nunca sabemos de antemano si una renuncia nos salvará o nos hundirá.
Los héroes trágicos, dice Phillips, son figuras que rechazaron los beneficios de renunciar. Tenían demasiado miedo a dudar, a aceptar la vulnerabilidad. Para ellos, rendirse era perderlo todo. Ese fue su destino fatal: no dejar que algo muriera para que otra cosa pudiera vivir.
Phillips lleva décadas pensando sobre lo que deseamos y lo que nos cuesta soltar. En estos nueve ensayos examina por qué nos aferramos a proyectos, relaciones y versiones de nosotros mismos que ya no nos sirven. Su tesis: renunciar puede ser tan vital como la esperanza o el amor.
Un libro para quienes se preguntan a qué tendrían que renunciar para sentirse más vivos.
Elegido por The New York Times como uno de los libros del año.